Opinión

Educación: el acuerdo imposible


Tomás Salas (forumlibertas.com)

Mucha gente razonable piensa que en España es necesario un pacto educativo de gran alcance. Las razones parecen obvias y las tengo por escrito (perdonen que me autocite). Primero, la educación es una materia fundamental en un sentido etimológico; está en la base, en el fundamento de todo lo demás -economía, desarrollo, cohesión social, cultura-. Segundo: las normas educativas son de lenta aplicación por la misma naturaleza y complejidad del sistema al que se aplican; y además (tercer punto) sus resultados sólo son comprobables y evaluables a largo plazo, lo que hace necesaria cierta estabilidad y permanencia en estas normas (“Necesidad de un pacto educativo, en La Opinión de Málaga, 29-03-2006).

Constatada la necesidad, paso a exponer la tesis de este artículo: el acuerdo no se da ni existen las condiciones para que se dé en mucho tiempo. Como decía el torero castizo, lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible.
Simplificando una cuestión de por sí bastante compleja, se pueden definir dos modelos educativos. La izquierda concibe la educación como un derecho irrenunciable que el Estado debe satisfacer. En su modelo prima el valor de la equidad, intentando un mayor resultado para una amplia mayoría. En el ámbito de la gestión, prima el concepto de participación democrática. Desde la derecha (o centro-derecha, como a ellos les gusta definirse), es decir, desde los valores liberales y conservadores, se insiste en el valor de la diversidad y en la libertad de elección. La educación es un derecho de la familia (órgano básico, anterior al Estado) que debe tener posibilidad de elegir un producto acorde a sus principios y valores. Además se defiende la libertad de que la iniciativa social -el sector privado- pueda ofertar sus productos, ejerciendo una función que no tiene que ser exclusiva del Estado, aunque es el Estado quien establece un marco jurídico y tiene la última palabra en la homologación de las enseñanzas. Si desde el lado zurdo, se insiste en la equidad, desde aquí se hace hincapié en la calidad. No es casual que en la dos grandes leyes educativas de la derecha española, la efímera LOCE y la todavía en proceso de parto LOMCE, se acoja en el mismo título la palabra “calidad”. En su modelo de gestión, se rige por la eficacia y el cumplimiento de objetivos más que por la participación.
Un interesante artículo de Eugenio Nasarre (“El artículo 27 de la Constitución. Su desarrollo legislativo”, en Cuenta y razón, nº 27, 2013), estudia como en nuestra Constitución actual se hace una síntesis de ambas tendencias. Esto quizá fue fruto de la capacidad negociadora de Alfonso Guerra y Abril Martorell y de un momento histórico y un ambiente propicio al acuerdo y a la búsqueda de lo fundamental.
Pero esta capacidad negociadora y sintética, tan propia del espíritu de la transición, se pierde, por lo menos en el terreno educativo, para no aparecer más. De hecho, la época democrática española ha estado siempre, con una pequeña salvedad que ahora comentamos, regida por leyes socialistas. La primera ley educativa fundamental después del franquismo es la LOECE, de 1980, obra del gobierno de la UCD. Aquí se recoge, por ejemplo, la elección de la dirección de los centros por la administración y se plantea, en líneas generales, un modelo educativo desde los valores liberales. Esta ley, por cierto, coincide con el mayor crecimiento del sistema educativo de la historia. La LODE en 1985 viene a cambiar el rumbo de la educación en España, ahora desde una perspectiva de la izquierda y establece algunos aspectos fundamentales del sistema. Por ejemplo, los consejos escolares, que adquieren amplias funciones e incluso eligen al director; y un punto muy importante, que luego se ha mantenido prácticamente sin variación en todas las leyes y que tampoco desaparece -aunque mucha gente que no se ha leído el borrador parece decir lo contrario- en la futura LOMCE: el sistema de conciertos para la financiación de la enseñanza privada. Luego llega la gran ley socialista, que estable una nueva arquitectura del modelo educativo español, que no cambiaba desde la Ley General de Educación de 1970, y que sienta las bases de un modelo de enseñanza basado en la equidad: la LOGSE, de 1985. Esta es la reforma más profunda que experimenta el sistema en mucho tiempo y supone el más ambicioso proyecto socialista de cambio de la sociedad española. Aunque gobierna el PP durante dos legislaturas, no plantean un cambio en este terreno hasta el final de la segunda. Será la LOCE, de brevísima vida, pues una nueva victoria socialista hace que la ley se derogue y sea sustituida por la LOE (2004), que fundamentalmente desarrolla y continúa la LOGSE. En estos momentos, se prepara la LOMCE que, de aprobarse será prácticamente la primera ley educativa de la derecha que se aplique en España, si exceptuamos la corta vida de la LOECE. Si sale a la luz, lo hará sin consenso, exactamente como han salido las leyes socialistas.
En resumen, la historia de las leyes educativas en nuestro periodo democrático es la historia de la preponderancia casi absoluta de la izquierda y de una absoluta (sin casi) falta de acuerdo. 
La educación determina los valores, las ideas, las creencias; es el humus donde se fermentan las realidades sociales. Por eso todas las grandes batallas ideológicas terminan jugándose en el campo educativo. La gran maestra de Occidente, la Iglesia, siempre lo ha sabido. La izquierda hace tiempo que también aprendió esta lección y defenderá con ahínco cada palmo de este terreno, que considera propio. Es la derecha española la que, instalada en la panglossiano “mejor de los mundos posibles”, sigue sin enterarse.
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“De la educación se ha hecho ideología y de la ideología, negocio”


periodistadigital

El escritor Arturo Pérez-Reverte tiene una especie de ‘idilio‘ especial con Twitter los domingos en la tarde, pero este 6 de enero de 2013 donde sacude y de lo lindo es en su columna del XL Semanal.

Pérez-Reverte, que antes de convertirse en el novelista español de más exito y entrar en en la Academia de la Lengua, ejerció muchos años de reportero audaz, entra a saco en uno de sus temas favoritos: “La Educación”.

Titula su pieza “Un asunto sospechoso” y allí, Y achaca a la “vileza política” y a la “cobardía moral” la ausencia de un pacto de Estado en la materia.

Han caído en mis manos algunos libros de texto escolares para niños de diez a trece años. Sólo fueron media docena, aclaro. Ignoro si todos tocan el mismo registro, o por una siniestra casualidad cayeron en mis manos sólo raras bazofias.

El detalle es que con ellas se forman escolares en España. No sé si muchos o demasiados, pero da igual: con los que he visto estudian miles de niños. Todo lleva mucho dibujito, mucha estampita, mucho colorín.

Como envoltorio. Y dentro, unos textos escritos con desgana, sin criterio. Superficiales y sin sentido. Hasta el punto de que su atenta lectura me deja en la tecla varias preguntas. ¿Quién los hace?, es la primera. ¿Nadie es responsable de su contenido?

Según el académico, banalidad, ideología y negocio abundan en los libros de texto con los que se forman los futuros españoles.

El escritor y académico de la Lengua no se corta al señalar a la franquista ley de Educación de 1957 como la más seria y eficaz que ha habido en España lo cual, en su opinión, no deja de ser escandaloso.

Según escribe, esa norma era la que mejor preparaba a los alumnos “en materias generales como lengua, historia, lectura, redacción, literatura o ciencias naturales”.

El autor lamenta la falta de calidad de los libros de texto con los que actualmente se enseña en las escuelas españolas.

¿Quieren saber mi conclusión, con esos libros en la mano? ¿Lo que pienso al considerar que el conocimiento se renueva cada década, pero nuestros textos escolares cambian de año en año?…

Pues que a ciertos editores y a quienes eligen esos libros para sus alumnos les importa un carajo la calidad. Todo es banalidad y nada es cultura.

Para beneficio, naturalmente, de oportunistas y de golfos. De la educación se ha hecho ideología; y de la ideología, negocio.

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Ni EPC ni ECC. Una victoria para la libertad


mamas1-150x150navarraconfidencial.com

La aparición de la esquela de la EPC en los diarios de toda España es una estupenda noticia para la libertad. El borrador de Ley de Mejora de Calidad Educativa (LOMCE) que presenta el ministro de Educación, José Ignacio Wert, suprime la controvertida asignatura de Educación Para la Ciudadanía así como la asignatura que podía haberse convertido en su sustituta (ECC: Educación Cívica y Constitucional).

Adoctrinamiento contra libertad

No se dejen engañar por el nombre. Nadie que pretenda adoctrinar a sus hijos mediante una asignatura la llamará lavado de cerebro o adoctrinamiento juvenil, sino que la envolverá bajo el sugerente manto de la convivencia, el civismo o los valores constitucionales. Cualquiera que se haya asomado a los libros de texto de la EPC puede advertir que se encuentran impregnados de socialismo económico, relativismo moral o ideología de género. Podía haber padres que se sintieran cómodos con todos esos contenidos al ser acordes con su propio pensamiento, pero es difícil sostener que no existían esos contenidos y que para los hijos de los demás aquello no era puro adoctrinamiento. En todo caso la eliminación de la EPC no es una victoria para las personas con tales o cuales ideas sino para la libertad de todos. Eso sí, entre medio se les ha hecho pasar un mal trago a muchos padres y a muchos chavales objetores a los que hoy hay que dedicar un espacio para agradecerles el esfuerzo y atribuirles la parte gruesa del mérito.

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¡Gracias!, padres increíbles: Educación para la Ciudadanía, «game over»


infocatolica.com

Gracias. Gracias. Gracias…gracias a un puñado de padres, padres increíbles. Lucharon por lo que más quieren, sus hijos, muy solos: ¡¡ni un paso atrás!!. Es momento de alegría, ya vendrá el análisis en profundidad y la situación en la que quedan los «colaboracionistas»: la FERE y secuaces.

Esta mañana «El Confidencial» filtraba el Anteproyecto de la LOMCE (Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa) que el Ministro de Educación, Wert, compartía con los consejeros de educación de las Comunidades autónomas gobernadas por el PP. El nuevo anteproyecto modifica sustancialmente algunos aspectos de la versión anterior de septiembre:

  • supresión de Educación Cívica y Constitucional, que era el sucedáneo del PP para «Educación para la Ciudadanía» (EpC) del PSOE. El Estado no tendrá asignaturas ideológicas, de ningún signo.
  • recuperación del esquema anterior a la nefasta reforma socialista de Religión frente a «Valores Culturales y Sociales».Tendrá carácter de optativa a lo largo de primaria y secundaria y por tanto computará para la evaluación del alumno.

 

 

El tema de la asignatura de Religión todavía puede ser mejorable, como puede ser su confusa aplicación en Bachillerato, o si la alternativa es la adecuada o será coladero para una nueva EpC. Pero es un buen paso, del que al parecer está informada la Conferencia Episcopal.

En otro orden de cosas también resulta satisfactoria la tímida defensa del derecho de los padres a la elección de la escolarización en español o el mantenimiento de la enseñanza en Bachillerato de lenguas clásicas.

De lo que no cabe duda es que el entierro de la herramienta adoctrinadora del Estado es fruto de la lucha sin componendas del «movimiento objetor a EpC».

La circunstancia es adecuada para recuperar los elogios que Mons. Munilla brindó a esos padres que iniciaban la batalla por sus hijos en 2008:

Estoy seguro de que Dios bendecirá a estos padres que han decidido declararse en «santa rebeldía» por el bien de sus hijos. No quieren engañarse una vez más, optando por el «mal menor», porque han entendido ya que cuando el mal menor pasa a ser la opción ordinaria, termina por convertirse en una inexorable cuesta abajo hacia el «mal mayor». Su resistencia activa está escribiendo una de las páginas más bellas de la historia de la lucha por el bien los hijos, así como de la defensa del principio de subsidiariedad frente a la tiranía de los estados. Y cuando llegue el día de la victoria —¡que llegará!—, quienes nos hayamos quedado en segunda fila, tal vez hayamos de sentir admiración y agradecimiento; y quizás un poco de rubor y vergüenza…

Porque todavía hay quien no entiende cuál era el objetivo de la lucha, defender el derecho de los padres a proporcionar a sus hijos la ecuación moral y religiosa que estimen más oportuna (Declaración Universal de los Derechos Humanos, a. 26.3 y Constitución Española, a. 27.3). Un derecho que el Estado pretendía conculcar.

Termino como empecé: gracias, a los padres de modo individual y a las plataformas y asociaciones que han permitido articular sus aspiraciones. Como en las Termópilas, muchos os deberemos todo.

Esperemos que el anteproyecto no sufra modificaciones negativas.

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Escuela Pública II


fpfweb.com

No hace mucho tuve la osadía de escribir unas líneas en este mismo blog, dicha entrada llevaba por nombre Escuela Pública (I), en ella ya adelantaba la intención de dedicar una serie de post a la tan traída y llevada “Escuela Pública” y he aquí que hoy continuamos con esa serie de post.

Durante los últimos quince años, he tenido la oportunidad de conocer de una manera muy determinada el sistema educativo español, primero como miembro de varias APAS –hoy en día conocidas por AMPAS, ¡hasta aquí ha llegado la ideología de genero!-, lo que me dio la posibilidad en su momento de formar parte de algún que otro Consejo Escolar. Por otro lado y recientemente como consecuencia de la promulgación de la actual Ley Orgánica de Educación consideré la posibilidad de hacerme junto a mi mujer “padres objetores” a la asignatura “Educación para la Ciudadanía”-actualmente soy presidente de una Federación de padres objetores de la Región de Murcia (FEPALEMUR)-. Es decir, creo que tengo los argumentos “mínimos necesario”, para poder hablar con cierto conocimiento de nuestra “Escuela” y sobre todo de la pública, pues dos de mis tres hijos han realizado sus estudios en la “Escuela Pública”.

Siempre he defendido la escuela pública y creo que lo seguiré haciéndolo pues lo considero justo. Pero esa defensa debe de ser a su vez, lo más veraz, objetiva y adecuada con una visión de conjunto y de futuro. Aunque el futuro este negro o como se suele decir en el argot taurino “negro zaino”.

El actual ministro de educación, el Señor Wert ha decidido llevar a cabo una serie de actuaciones las cuales por unos motivos o por otros, no ha dejado contento a nadie en la comunidad educativa. Ajustes presupuestarios que ha llevado a la promulgación de una serie de reformas de corte económico que ha puesto en pie de guerra a profesores, padres y alumno. Y de momento solo me voy referir al ámbito educativo “no universitario”, pues el universitario tampoco se ha salvado de la misma medicina.

En mi anterior post me preguntaba que era eso de “Educación de calidad”, termino muy utilizado siempre para defender la escuela pública por parte de los sindicatos de profesores y alguna que otra asociación de padres y madres que se suponen tiene una participación adecuada dentro de la comunidad educativa. Al final creo que este texto define claramente el concepto “calidad de educación”… “La escuela de calidad es la que promueve el progreso de sus estudiantes en una amplia gama de logros intelectuales, sociales, morales y emocionales, teniendo en cuenta su nivel socioeconómico, su medio familiar y su aprendizaje previo. Un sistema escolar eficaz es el que maximiza la capacidad de las escuelas para alcanzar esos resultados”.

No obstante pocos días después de escribir mí post “Escuela Pública I”, un amigo escribió un artículo donde afinaba mucho más el tema de la calidad. “Ponía el dedo en la llaga”…..”Lo que afirman todos los estudios conocidos y dice mi experiencia es que lo que hace buena o mala una clase no es el número de alumnos, sino la predisposición al estudio de éstos y un profesor competente y dispuesto a trabajar con ellos.”

En otro lugar del texto dice…Lo que sí deseo destacar en esta ocasión es que el mito de que una ratio pequeña es señal de buena calidad educativa se basa en otro mito del clericalismo progresista dominante; me refiero a que cuanta más inversión económica se haga al sistema educativo de un país, mejor será ese sistema.” Y para terminar se descuelga con esta afirmación…Lo que sucede es más bien lo siguiente. En una enseñanza degradada como la que padecemos, un aumento de la ratio resaltará aun más los males endémicos que la LOGSE ha introducido en nuestras escuelas.”

A la vista de todo lo anterior creo que ya es necesario ir dejando de lado las falacias de turno, que se deje de politizar el sistema educativo para que de una vez para siempre tanto la escuela como las familias vayan de la mano adecuadamente dentro del camino que es el formar a los futuros ciudadano pero esto no se realizará adecuadamente si el estado en vez de facilitar esta unión se interponga y tome el papel de los padres como ha ocurrido con Educación para la Ciudadanía. ¿O es que tenemos que recordar que los primeros responsables de la educación de los hijos somos lo padres?

Lo que si seria bueno que hiciera el estado es lo de aplicar una verdadera libertad de elección de centro, ¡es más!, que se permitiera contemplar dentro del sistema público varios tipos de escuela de tal forma que la oferta pública abarcará desde una hipotética escuela laica hasta una religiosa sea de ámbito católico, musulmana o de la religión que sea y que cada familia decidiera. ¡Esto seria autentica libertad de elección de centro!, por desgracia sé que esto hoy por hoy es utópico.

Lo que no seria utópico, es la posibilidad de eliminar esa dicotomía existente entre el colegio y la familia a la hora de poder elegir entre pública, concertada y privada. De todas las formas posible una forma de compensar estos desequilibrios, es que tanto profesores como padres trabajemos juntos por un ambiente escolar adecuado donde la justicia, la templanza, el esfuerzo, etc., vuelvan a tener el lugar que les corresponde en la escuela. Si somos capaces de retomar todo esto, la excelencia educativa llegará por la vía de los hechos y no por la vía de la economía.

En definitiva con todo esto se pretende buscar lo mejor para el alumno, y como consecuencia de ello, lo mejor para el sistema educativo tan necesitado de prestigio, donde el fracaso escolar acampa a su aire, y donde “PISA” cada vez nos deja más en pañales. Tenemos que aprovechar las herramientas que el sistema nos facilita y entre ellas las APAS o AMPAS, que deben de ser el verdadero cause de comunicación entre el equipo directivo del colegio del que hemos hablado poco, los profesores y los padres. Pero también es necesario que las ideología desaparezcan de las aulas ¡no queramos aprovechar para sembrar ideologías!, para ello ya hemos tenido muchas experiencia y EpC es el mejor ejemplo de lo que ocurre cuando cruzamos la líneas rojas….

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Otra vez la Educación para la ciudadanía


RL

Ya está iniciado el camino hacia la configuración de la nueva asignatura. La verdad es que yo tenía esperanza de que desapareciera del sistema educativo. Así se lo escuché el Presidente Rajoy en sus comienzos. Estaba encantada. Es una asignatura que sólo nos ha traído disgustos.

Pero la situación cambió. Y ya tenemos el proyecto. Ayer, día 5, lo hemos dictaminado con la Comisión Permanente del Consejo Escolar del Estado. Algo ha mejorado pero sigo pensando que lo mejor sería eliminarlo. Lo estudié con todo el alma. Tan sólo nueve observaciones que son, más que nada, observaciones que pueden perfeccionar el texto porque, sin duda, lo mejora. – El bloque de la “vida en comunidad”, al introducir nuevos contenidos como por ejemplo ” la importancia de la iniciativa privada en la vida económica y social” están bien tratados para no se tienen en cuenta en el capítulo de la Evaluación.

– Por lo que respecta a “Educación para la ciudadanía y los derechos humanos” se consideran nuevos contenidos básicos “las relaciones interpersonales y participación” y, por otra parte, “Persona y sociedad”. Proponemos unificar la denominación de este bloque de contenidos.

– El comentario que aparece en la página 10 al bloque 2 de contenidos que se concretan en la página 16 no se corresponden debidamente entre sí, ya que aspectos como la igualdad de derechos individuales, el reconocimiento de las diferencia, el rechazo a las discriminaciones o el fomento de la solidaridad no aparecen concretadas en este bloque de contenidos básicos.

Por el contrario, en la enumeración de contenidos básicos del bloque 2 constan numerosos contenidos que no se reflejan en el comentario de la página 10: modelos socioculturales y autoestima, gestión de las emociones, factores de protección frente a las enfermedades, las adicciones, el consumismo, noción de ciudadanía, criterios jurídicos de adquisición de la nacionalidad española, valores fundamentales de la Constitución Española: sus símbolos derechos civiles, políticos y sociales…

– En el artículo II se modifica el anexo II del Real Decreto 1631/2006, de 29 de Diciembre, en que se establecen las enseñanzas mínimas de Educación para la ciudadanía y los derechos humanos” y la ” Educación ético cívica”. Se introduce como novedad la “libertad y responsabilidad” en este proyecto de Norma.

– Se ha introducido  en el bloque 2: “las sociedades democráticas del siglo XXI” determinado contenidos nuevos que no encuentran después su correlación en los criterios de evaluación. En concreto, en el bloque “Persona y sociedad” se debe añadir: la equidad y la solidaridad, el cuidado de las personas dependientes. Ayuda a compañeros o personas en situación desfavorecida. Y en el capítulo de las “sociedades democráticas del siglo XXI”: el papel de la iniciativa económica privada la generación de la riqueza y fomento del espíritu emprendedor. Las ONG y la Sociedad Civil.

– Sería positivo añadir que “se faculta al Ministro de Educación, Cultura y Deporte en el ámbito de sus competencias, cuantas disposiciones…”

– Finalmente, sería muy útil que se introduzca una nueva Disposición Final en la que se determine la fecha de aplicación de este Proyecto de Decreto.

Como se puede leer son observaciones fáciles. Se aprobó sin dificultad. Fue mayoritaria la petición de que se suprima esta asignatura. En cualquier caso, es mucho mejor que el Decreto anterior.

¡Dios nos asista!

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Hacia una educación de calidad


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España tiene importantes carencias en materia educativa. Basta con observar los informes internacionales –referencias incuestionables a nivel mundial– para darse cuenta de la terrible desventaja en la que se encuentran los alumnos españoles en relación a los de otros países desarrollados. Según datos del último informe PISA, España ocupa el tercer puesto por la cola de un total de 19 países en Lectura. Nos superan países como Grecia, Portugal, Francia o Reino Unido.

También estamos por debajo de la media europea en Matemáticas y Ciencias. Ante estos resultados lo más recurrente, sobre todo por aquellos que siguen negando que el problema pueda estar en el modelo educativo, es dirigirse a comparar el esfuerzo económico que realizan los países de nuestro entorno y cuanta es la inversión en el nuestro en lo que a educación se refiere. Curiosamente no es este un terreno donde nuestro país se encuentre en desventaja. El gasto de España en educación es un 20% superior al de la media de la OCDE y de la Unión Europea. Tampoco nuestra situación es precaria en relación al profesorado. Nuestra ratio en relación al número de alumnos por profesor en educación secundaria se sitúa en 8,5 frente al 12,1 de la Unión Europea. Sin embargo tenemos un abandono educativo temprano, el 28,4%, que dobla la media europea.

En resumen, más inversión, más profesores, lo que en la práctica podría traducirse en una enseñanza más personalizada, y peores resultados. Invertimos cantidades importantes en educación y pese a todo nuestro resultados no son buenos, en algunos aspectos han empeorado en los últimos diez años.

Si dirigimos nuestra mirada hacia la universidad los datos son similares. Importante esfuerzo económico, el gasto por alumno entre 1995 y 2008 se incrementó un 38% frente al 14% de media de la OCDE y a pesar de la amplia oferta, 79 universidades, ninguna entre las 150 primeras del mundo.

Es evidente que algo falla en el sistema educativo español. Estamos destinando importantes recursos a un sistema fallido. Un sistema que desterró de las aulas la cultura del esfuerzo, el respeto por el profesorado, la búsqueda de la excelencia, la transparencia, la rendición de cuentas. Un sistema que se desarrolló en el conformismo y que justificó su existencia en la inversión sin límites.

Estamos a tiempo de cambiarlo. El peor enemigo de la educación española es el inmovilismo. Ninguna de las medidas adoptadas por el gobierno para la racionalización del gasto incidirá en la calidad del actual sistema. Son medidas similares a las que se aplican en el resto de Europa con mejores resultados. Lo único que puede incidir en la mejora de la calidad es la reforma del sistema. Comenzando por dotar al profesorado de un Estatuto que diseñe un verdadera carrera profesional, cambiando el sistema de acceso, reformando la Educación Secundaria, ampliando el Bachillerato a tres años –como existe en la mayoría de países europeos– fortaleciendo los contenidos comunes y las materias instrumentales, aplicando una política de evaluación y transparencia, en definitiva, olvidando el modelo educativo socialista para dirigirnos a la educación del futuro.

Sandra Moneo es secretaria sectorial de Educación e Igualdad del PP

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