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Entrevista

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«Pedimos el mismo trato que los demás»


Dos sentencias del Tribunal Supremo cuestionando las subvenciones que reciben los colegios que separan a sus alumnos por sexos han reabierto estos días la polémica sobre la educación diferenciada. En la Región solo dos centros, vinculados al Opus Dei, Nelva (femenino) y Monteagudo (masculino) siguen segregando a sus estudiantes. El director de Monteagudo explica por qué y responde a las críticas que ha tenido que enfrentar en las últimas semanas.
-El Supremo ha puesto en duda de nuevo que los colegios que separan por sexos a sus alumnos deban reciban ayudas públicas…
-La sentencia del Supremo la acatamos, no queda otra, pero no estamos de acuerdo, evidentemente. La propia sentencia destaca la legitimidad de los colegios que separan, aunque señala que el Gobierno es competente para decidir si deben recibir fondos públicos o no. No nos gusta por eso, porque es contradictoria. Si somos legítimos y estamos dentro del sistema, ¿por qué no podemos recibir esos fondos públicos? Si somos ilegítimos, ciérrense los colegios, pero si somos constitucionales y legítimos, ¿entonces por qué no podemos recibir fondos públicos como los demás? Pedimos el mismo trato que otros colegios.
-Esa misma legitimidad la podría esgrimir un colegio budista o una escuela holística para reclamar un concierto público…
– Nosotros defendemos un sistema abierto y donde haya libertad de modelos educativos. Creemos que la variedad de modelos educativos lo que hace es enriquecer la sociedad. Enriquece formar gente con diferentes formas de pensar. En cambio, los sistemas de modelo único no lo hacen.
-Muchos ciudadanos piensan que si hay familias que quieren un modelo de educación distinto, como el diferenciado, deben pagárselo ellas mismas, y no todos los españoles con sus impuestos…
– Somos un modelo más, y tenemos el respaldo de la Unesco, que dice claramente que la educación diferenciada no es discriminatoria. Tampoco podemos obviar que los padres que traen a sus hijos a Nelva y Monteagudo también pagan sus impuestos y tienen el mismo derecho.
-En Estados Unidos, media docena de centros públicos seguían ese modelo en 2003; hoy son medio millar… ¿A qué achacan ese auge?
-La educación diferenciada es un fenómeno que está resurgiendo en muchos países del mundo con culturas y partidos políticos muy distintos. No solo son conservadores o de derechas… Socialistas, laboristas, el propio Obama…, están promoviendo la escuela diferenciada. También en Francia, en 2008, la Asamblea se pronunció a favor, y el partido socialista francés es partidario de probar el modelo. Y donde más crece es en la educación pública.
-En España no ocurre así; está ligada casi en exclusiva al catolicismo, y en concreto al Opus Dei…
-El 90% tiene relación con la iglesia, y en concreto con el Opus. Las razones son históricas y culturales, y para nada tienen que ser el punto de mira del debate.
-¿Cree que hay un debate ideológico o partidista de fondo?
-Sí, y es justo lo que no pasa fuera, donde la educación diferenciada se da en escuelas laicas, feministas, de izquierdas… Solo en España el modelo está circunscrito a la Iglesia, y eso provoca que el debate se polarice.
-¿Han conseguido demostrar que el modelo garantiza mejores resultados académicos?
– Nosotros tampoco queremos entrar en esa competencia de modelos. Nunca hemos dicho que la educación diferenciada sea mejor que la mixta. Lo que decimos es que lo que aporta amplitud y libertad y promueve que haya culturas diversas es lo que más enriquece. Por eso defendemos que haya modelos distintos de educación. Porque quien debe decidir qué educación quieren para sus hijos son los padres.
-Pero esa diversidad de la que habla no se refleja en las aulas. Chicos y chicas estudian separados…
– Buenos, nosotros disponemos de un colegio de chicos y otro de chicas. No están juntos en las aulas pero la convivencia, el asociacionismo, la relación… están ahí. Llegan juntos hasta la puerta.
-Si no tienen garantías de que mejoren los resultados, ¿por qué separan entonces a sus alumnos por sexos?
– Es una cuestión de carácter propio. Los colegios de Fomento se fundaron así porque se consideró que la educación diferenciada tiene ventajas. Pero no buscamos estar por encima del otro sistema, sino en igualdad de condiciones. Los datos que se publican en otros países sí dejan claro que los resultados son mejores. En Inglaterra, de las cien mejores escuelas, 81 son diferenciadas.
-Entonces, ¿no cree que los resultados académicos mejoren si estudian separados?
– En España no hay estudios que avalen que ninguno de los dos modelos sea mejor. Pero donde sí se han realizado esos estudios, como en Inglaterra, Australia o Alemania, sí se destaca que la educación diferenciada consigue mejores resultados que la mixta.
-¿Y sus resultados en las Pruebas de Acceso a la Universidad?
– Tanto en Nelva como en Monteagudo llevamos cinco años con el 100% de aprobados.
-No disponen de estudios, pero a través de su experiencia, ¿qué ventajas encuentra en la educación diferenciada?
– La ventaja educativa más destacada la encuentro en la adolescencia; se adapta muy bien a las diferencias que existen en esas edades. Los chicos tienen más dificultades académicas en esa etapa, y el sistema diferenciado se adapta a esos ritmos diferentes.
-¿Cree que sus ritmos de aprendizaje son diferentes?
– No es que lo creamos, está archidemostrado, y cualquiera que tenga hijos e hijas lo sabe. La tesis de una neuróloga feminista radical americana de la universidad de Berkeley defiende que los ritmos madurativos y los circuitos neuronales de chicos y chicas son distintos. Eso es una verdad científica, no moral ni social.
-Otro estudio publicado en ‘Science’, ‘La seudociencia de la escolarización por sexos’, critica que los datos que defienden los mejores resultados de la educación separada no son sólidos.
– La evidencia científica es que los cerebros son distintos y evolucionan de forma diferente, y eso se puede ver hasta en una resonancia. Si partimos de esa base, una buena medida puede ser la educación diferenciada, porque se adapta a esos ritmos distintos.
-Pero la escuela no solo enseña, también socializa, y sus alumnos trabajarán y convivirán con personas de ambos sexos…
– La socialización ya se realiza, es imposible que nos sustraigamos a eso. En horario escolar están separados, pero en casa, con sus amigos, en la calle…, están juntos. No afecta para nada a la cohesión social de los alumnos.
-¿No teme que el sistema pueda promover el sexismo o afianzar roles?
– Para nada. Hay menos alumnos con actitudes sexistas. Al contrario. Además, tenemos un índice de familias numerosas altísimo, y en sus casas los niños tienen hermanas y hermanos.
-El ministro Wert ha avanzado su intención de ‘blindar’ los conciertos a los colegios que separan, y el consejero de Educación también se ha mostrado firme en su decisión de mantener las ayudas. Aun así, ¿les preocupa estar a expensas de los vaivenes políticos?
– Es cierto, nos preocupa la falta de estabilidad por las familias. Y más en estos momentos, cuando tenemos a muchos padres en paro. Tenemos un nivel de familias medio, y eso si nos preocupa. ¿Qué nos tranquilizaría? Hay que llegar hasta el final: una sentencia del Tribunal Constitucional que diera garantía al modelo, que no estemos al albur de quien gobierne.
-¿Qué porcentaje de alumnos inmigrantes atienden los colegios Nelva y Monteagudo?
– Tenemos alumnos de siete nacionalidades: chinos, de Camerún, de Nigeria… El porcentaje puede estar entre el 7% y el 10%.
-¿A cuánto asciende el concierto que reciben todos los años de la Administración regional?
– Entre los dos colegios estamos cerca de los cuatro millones de euros.
-¿Cubre esa asignación los gastos del colegio?
– Entre un 50% y un 60%. Hay que recordar que el 80% del dinero del concierto va destinado al llamado pago delegado, que es la nómina de los profesores.
-¿Y quién aporta la diferencia?
– Las asociaciones de padres, y los padres que quieren.
-¿Qué mensualidades pagan los padres?
– En Primaria, la media puede estar en unos 150 euros. En Secundaria algo más.
-¿Y si una familia no puede pagar?
-Pues no lo paga. Los padres saben que se necesita dinero para mantener el nivel educativo, pero cada centro hace lo que puede. Si no pueden, no lo pagan, porque no tienen obligación.
-¿No hay consecuencias si no abonan las cuotas?
-Si fuera así estaríamos en la Inspección de Educación, seguro.
-Si les retiraran el concierto, ¿qué porcentaje de alumnos tendría que abandonar el colegio?
-Ninguno. En las comunidades que se han perdido los conciertos se ha luchado para que se quedaran todas las familias. Tendríamos que trabajar más y cobrar menos. Fomento como empresa se ha volcado en esos casos. La pérdida del concierto sí perjudicaría el acceso de nuevas familias.
-¿Por qué insisten en afirmar que la concertada ‘le sale barata’ al Estado?
-Porque la Administración financia el 60% del coste real: no tiene que mantener las instalaciones, para empezar porque no tiene que construir los edificios.
-¿Les han afectado los recortes?
-Por supuesto, es justo y normal. Estamos haciendo las cuentas para aplicar el descuento de la extra de Navidad a las nóminas, y el presupuesto para gastos generales ha bajado un 10%.
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