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Educación y Leroy Merlin colaboran en dotar de mejor formación y oportunidades de empleo a los alumnos de Formación Profesional


murcia.com

La Consejería de Educación, Universidades y Empleo y Leroy Merlin han suscrito un convenio de colaboración para proporcionar una mejor formación y más oportunidades de empleo a los alumnos de Formación Profesional de la Región.

En concreto, la Consejería y esta compañía líder de bricolaje y acondicionamiento del hogar impulsan el ciclo de FP Dual de Comercio de Centro Integral de Formación Profesional Carlos III de Cartagena, becando Leroy Merlin a 11 alumnos, y proporcionando a los alumnos de la familia de Comercio y Marketing el módulo de Formación en Centro de Trabajo necesario para completar sus estudios de ciclo medio y superior.

Los alumnos seleccionados por la empresa se integrarán en el día a día de las tiendas de Leroy Merlin en Murcia y Cartagena, participando en las diferentes áreas de actividad del centro, como complemento práctico formativo al alumnado participante.

Además, colaboradores y miembros del comité de dirección de las tiendas de la empresa compartirán con los becados su experiencia y conocimientos del sector, para que la estancia de los alumnos sea lo más fructífera posible y adquiriendo una experiencia que aumenta su empleabilidad.

En el acto de firma del acuerdo intervinieron el secretario general de la Consejería de Educación, Universidades y Empleo, Manuel Marcos Sánchez, la directora general de Formación Profesional y de Régimen Especial, Marta López-Briones, el director de tienda de Leroy Merlin Murcia, Raúl Ávalos, el responsable de Recursos Humanos de la zona Levante, Julián Barrasa, y el director regional de la zona Levante, Carlos Malo.

La Comunidad Autónoma y Leroy Merlin colaboran desde 2007 y más de una veintena de alumnos han realizado parte de su formación en las instalaciones de la empresa en la Región. Asimismo, el nuevo acuerdo también establece que la compañía actúe como soporte de la actualización del profesorado y complemento de la formación del alumnado, poniendo expertos a disposición de los centros educativos especialistas y colaborando en la gestión de visitas técnicas del alumnado y profesorado a las empresas del sector.

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Educación a lo Merkel en Molina de Segura


Cuando a Angela Merkel le preguntan por el secreto de las buenas cifras de empleo juvenil en su país, la canciller alemana responsabiliza siempre a la eficiencia del modelo dual de Formación Profesional (FP). La estadística le da la razón: en España la tasa de paro entre los menores de 25 años se encuentra ya en el 52,34 %, mientras en Alemania no llega al 8%. Joaquín Espín no conoce esos porcentajes al detalle, pero lleva ya dos años largos enrocado en una espiral a la que no encuentra salida: no tiene experiencia laboral, no hay trabajo. Y sin una primera oportunidad, «¿cómo consigo yo esa experiencia?», se pregunta impotente. El chico no ha perdido el tiempo. Es ingeniero técnico en Telecomunicaciones, y desde que comenzó, con sus 29 compañeros, el grado superior de FP dual que la Consejería de Educación ha estrenado, por primera vez este curso, en dos institutos de la Región, la vida se le va en kilómetros de carretera. Vive en San Javier, por las mañanas trabaja en Fuente Álamo haciendo presupuestos de ventanas, y cada tarde acude al instituto Francisco de Goya de Molina de Segura para ocupar su pupitre en el grado superior de Regulación y Control Automáticos. Conocer ya de primera mano la dureza del mercado laboral le hace mirar su pupitre en el aula, que comparte con otros once estudiantes seleccionados, como un puesto privilegiado. «Creo que lo es. Pronto empezaremos las prácticas en Estrella de Levante, y tener esa puerta abierta para meter cabeza y trabajar allí, para aprender y que te conozcan, es hoy en día una oportunidad», comenta.
Las prácticas remuneradas y con alta en la seguridad social son el principal gancho del nuevo modelo, que se imparte también en la especialidad de Química Industrial, en el IES Politécnico de Cartagena, cuyos 18 alumnos harán prácticas en Repsol. El plan de estudios combina durante los años que dura la formación las clases en el instituto, también muy prácticas y con tecnología de última generación, con el trabajo como aprendices.
El modelo está prácticamente calcado del plan de estudios alemán: en el segundo trimestre del primer curso, los estudiantes trabajan dos días en Estrella de Levante (cinco horas) y los otros tres días acuden al instituto. En el tercer trimestre la proporción se invierte, y trabajan tres días y estudian dos. El segundo año se mantiene todo el curso ese régimen. En el caso de Repsol, los alumnos alternarán su formación por meses, de forma que estarán un mes en el centro educativo y un mes en la empresa. Por sus prácticas reciben un sueldo del 80% del salario mínimo interprofesional (en proporción a las horas, entre 200 y 420 euros).
Un pellizco, pero que no es ni de lejos la motivación que ha llevado a los estudiantes a matricularse en el modelo dual. «Me interesan sobre todo las prácticas. Es una oportunidad para meter cabeza. Y el plan de estudios es muy práctico e interesante», expone Juan Bautista, de El Esparragal. El joven tiene además tiene cierta urgencia en empezar a trabajar cuanto antes, y pasar un mínimo de cinco años en la Universidad se le hace largo. «Con este grado trabajo desde el primer año, y en solo dos cursos puedo empezar a buscar un empleo. Tal y como están las cosas, lo veo más realista». Su compañero de pupitre, José Luis Yepes, comparte la idea. Tiene 21 años, y un futuro abierto que no descarta escalas en Alemania, por lo que valora más aún una formación adaptada a ese modelo. Como sus once compañeros, ha sido admitido por su buen expediente de Bachillerato y tras superar la intensa ronda de entrevistas en la empresa Estrella de Levante, que ha participado de forma directa en el proceso de selección.
Los dos ciclos formativos de Molina y Cartagena han inaugurado la experiencia piloto, pero la Comunidad proyecta extenderla el próximo curso a otros grados superiores relacionados con la informática, la fabricación mecánica o la industria agroalimentaria. La expansión dependerá de forma directa de la implicación de las empresas.
Precisamente en las evidentes diferencias entre el tejido industrial alemán y el murciano tropieza la Administración a la hora de copiar el modelo, que requiere de un número muy alto de empresas dispuestas a asumir una parte importante del coste.
Si los alumnos se sienten de alguna manera privilegiados, el profesor que coordina el módulo, Sergio Gallardo Vázquez, ha puesto muchas expectativas en el proyecto. «Soy profesor de Universidad en excedencia, y precisamente porque creo que la educación superior adolece de carencias que en FP sí están cubiertas. Un alumno de ingeniería no puede trabajar con los robots y la tecnología que tenemos aquí, donde prácticamente reproducimos una industria completa que los alumnos pueden manejar. Hemos puesto toda la carne en el asador», sentencia.
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